La empatía se ha elevado por encima de todas las demás como una habilidad clave para los quienes hoy dirigen las organizaciones, No importa cuán desafiante sea la situación o el contexto, la voluntad de la alta gerencia de escuchar y ofrecer ayuda puede allanar el camino hacia una fuerza laboral más feliz y productiva. El liderazgo positivo y empático no solamente inspira a los empleados, sino que también profundiza el compromiso, acelera la resolución de problemas y aumenta el rendimiento.

La figura de liderazgo que buscan hoy las empresas

En la actualidad, debido al contexto mundial existe una creciente demanda de líderes que escuchen y se pongan en el lugar de sus colaboradores. Es así que los posibles ejecutivos de la alta dirección se ven obligados a actuar y reaccionar con compasión, así como de manera racional, y esto se refleja en los procesos de contratación.

Este es un cambio radical en la forma en que se realizan negocios, y el liderazgo empático se ha convertido en un faro, tanto para quienes lideran desde el frente como para quienes son liderados.

Hoy en día, los líderes de las empresas están adoptando este cambio y nos encomiendan la búsqueda de ejecutivos que cuenten con estas habilidades: hace tiempo que se pondera no solamente la experiencia en la industria o habilidad para los negocios, sino -con suma importancia- la aptitud emocional, la capacidad de adaptabilidad y los valores.

Construyendo las bases de una nueva cultura empresarial

El liderazgo empático es clave para fomentar una cultura empresarial saludable y construir relaciones laborales más productivas. Los gerentes que emanan y generan empatía son líderes más efectivos, posicionándose como activos vitales para las organizaciones.

En nuestra experiencia trabajando con empresas de distintos rubros, sabemos que las personas son el mayor recurso en cualquier organización. Por eso cuanto más cuidados se sienten, más se preocupan por que la empresa en la que trabajan le vaya bien y a su vez, mayor es su contribución.

Preocuparse por nuestros colaboradores y por el resultado final no son condiciones excluyentes mutuamente, sino que son dos caras de la misma moneda. El saber encontrar el tiempo y los recursos para abordar ambos espacios es fundamental. Las figuras de liderazgo son quienes desarrollan confianza en una organización y ayudan a que todas las personas se sientan comprendidas.

Para que una organización funcione bien, tanto individual como colectivamente, las personas necesitan una voz. Un estudio de Page Executive de fines de 2020 lo ejemplifica de la siguiente manera:

“Una organización donde las personas pueden existir como ellos mismos, donde tienen influencia, donde se alinean con el propósito de la empresa, será una organización que les permite prosperar. El liderazgo lo hace posible o inalcanzable”. 

No existe una solución única para todos cuando se trata de practicar la empatía por los empleados, y menos aún con una pandemia en pleno desarrollo. Con muchos empleados que trabajan de forma remota y se conectan digitalmente con colegas y gerentes, los dilemas diarios como la ansiedad, la inseguridad, el aislamiento, la desmotivación y el equilibrio entre el trabajo y la vida están saliendo a la superficie, todos exacerbados por la falta de cercanía física.

La Universidad de Stanford descubrió que los CEOs que operan con attitude certainty transmiten una sensación de estabilidad que crea una red de contención psicológica para quienes los rodean en tiempos de incertidumbre. En ese sentido, resulta natural que los líderes se tomen el tiempo para conocer y comprender a su gente como individuos y tener en cuenta sus fortalezas y debilidades. Los resultados son altamente gratificantes para ambas partes. Ponerse en el lugar de los empleados, incluso virtualmente, puede ser una de las cosas más beneficiosas e incluso satisfactorias que puede hacer un líder. La experiencia ha demostrado que al pregonar la actitud - no siempre lograble- de mantener la mente y la puerta abiertas, los líderes pueden ayudar a cerrar la brecha. 

Cómo identificar un líder empático

El impacto dentro de una organización es tangible. Un trabajo interno de Page Executive reveló que las empresas más empáticas superan en un 50% de productividad a las que demuestran los niveles más bajos de empatía.

Tal es así que Belinda Parmar, de The Empathy Business, sostuvo que “la definición de empatía dentro de una empresa es el impacto emocional que una empresa tiene en su gente - personal y clientes - y también en la sociedad”.

Ahora bien, ¿cómo mido la empatía en mi empresa? Un método para evaluar el nivel de empatía en una organización, o incluso en un ejecutivo, es el modelo EMBRACE, diseñado por la propia Parmar: el modelo toma siete impulsores detrás de la empatía, que se miden como alto, medio y bajo:

Las personas primero


El resultado ayuda a juzgar el nivel de empatía dentro de las definiciones anteriores, dando a los líderes la oportunidad de ver dónde se destacan y dónde queda trabajo por hacer. Si se aplica al reclutamiento, se puede decir lo mismo de un ejecutivo y de cómo se abordaron problemas específicos del pasado.

Por eso creemos que sigue siendo nuestra misión -la de las consultoras especializadas en talento ejecutivo- redefinir la forma en que enfocamos las entrevistas, tomando en cuenta no sólo las competencias técnicas e intelectuales sino también las habilidades blandas como la capacidad de mostrar inteligencia emocional y valores. Los valores reales del líder.

En este sentido, el punto clave es identificar la capacidad de esa persona para mostrar empatía, con el propósito de descubrir su posicionamiento en términos de liderazgo, para comprender los valores que aporta. Si bien no siempre es concluyente, si no exterioriza ese liderazgo empático, si no es visible y no se practica a diario, probablemente esa persona, no tiene una conexión más profunda con sus empleados.

¿Sos líder? Tené en cuenta estos tres puntos clave.

Claramente no todo es color de rosas. Los líderes caminan en una línea muy fina cuando se trata de qué tan cerca se acercan. Así, se han acordado una serie de premisas con resultados positivos:

  1. No confundir la empatía con la simpatía, que puede percibirse como condescendiente o incluso entrometida.
  2. Generar empatía parece comenzar hablando de empatía: los CEOs tienen la misión de explicar por qué sienten que es importante y tener clara su motivación para ver prosperar a los empleados y a la empresa.
  3. También se trata de escuchar: los ejecutivos que adoptan técnicas de escucha activa fomentan la transparencia y la confianza. Mantener abiertos los canales de comunicación y crear un espacio seguro donde las personas puedan ser verdaderamente honestas es fundamental para el liderazgo empático.

Es aceptado que los líderes empáticos muestren su fuerza en los momentos más difíciles (una pandemia, ¿tal vez?). Al final del día, comprender a los demás comienza con comprendernos a nosotros mismos y, de alguna manera, materializar ese sentimiento tan importante de que estamos juntos en esto.

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